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Salsa Romesco para calçots

¡Hola a todos!

Hoy me he despertado cocinillas y por eso, os traigo ¡la receta de una salsa genial! Nos sirve de aderezo tanto para verduras como para carnes o pescados; y además, es apta para vegetarianos y veganos :D.

Se trata de la salsa Romesco, pero ¡ojo! no la confundáis con la “salsa para calçots”.

La salsa Romesco es un acompañamiento en forma de salsa fría, muy típica de Catalunya, que se toma especialmente en estos meses del año para aliñar los calçots.

Como os he dicho es fácil confundirla con la salsa de calçots, ya que los ingredientes son parecidos. Y además, lo lógico sería pensar que la salsa que se llama “de calçots” es la idónea para tomar con los mismos, en vez de la Romesco.

Pero como todo en esta vida, al final es cuestión de gustos.
Ambas son ideales para mojar los calçots y disfrutar de dos salsas naturales y nutritivas.
Son parecidas entre sí y no todo el mundo conoce sus características.

Pero entonces, muchos os preguntaréis ¿en qué se diferencian?

Pues aquí os dejo algunas claves para que las podáis diferenciar y escoger la que sea más de vuestro agrado.

  1. La salsa de calçots lleva más tomate y ñoras que la salsa romesco.
  2. Ambas salsas tienen una base de avellanasalmendras, tomate y ajo asados.
  3. En la romesco  se usan pimientos de romesco (choriceros) en vez de ñoras como en la salsa de calçots.
  4. Las dos salsas llevan ingredientes asados, el ajo y los tomates.
  5. La salsa de calçots es más dulce que la romesco (porque lleva mayor cantidad de tomates).
  6. La salsa romesco es más gruesa, espesa y terrosa que la salsa de calçots (es una salsa rústica: las almendras y avellanas se hacen notar más).
  7. La salsa de calçots tradicional, no suele llevar vinagre, mientras que la salsa romesco sí.
  8. La salsa romesco también se diferencia de la de calçots, porque originalmente se hace con el aceite del pescado que acompañará.
  9. La salsa de calçots lleva más aceite y es más fina que la romesco.
  10. La salsa romesco suele ser de un color más intenso porque lleva pimentón.

Aunque como hemos comprobado, hay algunos matices que distinguen las salsas, pero en base son muy parecidas.
A partir de estas pautas cada cocinero elabora su propia receta y por eso, se puede decir que hay tantas clases de salsa romesco como manos la preparen.

A continuación os dejo “mi receta” de la salsa Romesco. Espero que os guste tanto como a mi y ¡que la preparéis en casa!

INGREDIENTES

  • 3-4 tomates maduros
  • 2 pimientos de Romesco
  • 1 cabeza de ajos
  • 50 g. de avellanas tostadas
  • 50 g. de almendras tostadas
  • 2 rebanadas de pan seco
  • 1/2 vaso de agua
  • 1/4 de vaso de vinagre de vino blanco
  • 1/2 de vaso de aceite de oliva Virgen Extra
  • 1/2 cucharada de pimentón dulce molido
  • 1 guindilla
  • Sal

→ Tiempo de preparación y cocción: 45 min
→ Dificultad: Baja
→ Maridaje: verduras, carnes y pescasdos
→ Apta para vegetarianos y veganos

Elaboración

Una vez tenemos todos los ingredientes preparados, empezaremos pre-calentando el horno a 180°C durante 10 minutos.

Mientras tanto, lavaremos los tomates y los pimientos de Romesco, y los colocaremos en una bandeja para horno.
En otra bandeja a parte, colocaremos la cabeza de ajos envuelta en papel de aluminio.

Paso 1

Cuando tengamos el horno caliente, introduciremos las dos bandejas que hemos preparado. Asaremos los tomates y los pimientos durante unos 30 minutos, y estaremos pendientes de los ajos porque estarán listos antes.

El rato que hemos de esperar hasta que estén listas las verduras lo aprovecharemos para pelar las avellanas y las almendras tostadas.

No os olvidéis tampoco de ir picando las rebanadas de pan seco para que sea más fácil triturarlo.

Recipe_1
Paso 2

Una vez transcurrido el tiempo de cocción de las verduras, las sacaremos del horno y las dejaremos enfriar un poco.

Podemos ir picando por separado las avellanas y las almendras en el mortero. No deben quedar con una textura muy fina, sino más bien con trocitos pequeños ya que, precisamente la “gracia” del Romesco es que tiene una textura terrosa. Cuando lo hayamos conseguido, lo reservamos.

Id comprobando la temperatura de las verduras que hemos cocinado y en el momento que veamos que podemos manipularlas sin quemarnos, podemos empezar a pelarlas y trocearlas un poco.

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Paso 3

¡Ahora sólo queda la parte más fácil!

Es el momento de añadir los ingredientes en el robot de cocina o en el vaso de la batidora.
Empezamos con los tomates, los pimientos y los ajos pelados y troceados; seguimos añadiendo las almendras y las avellanas picadas; las rebanadas de pan picadas y el 1/4 de vaso de vinagre y el 1/2 vaso de agua.

Trituramos la mezcla de ingredientes a velocidad media mientras vamos agregando el 1/2 vaso de aceite de oliva Virgen Extra.

Cuando se haya mezclado, le añadiremos la 1/2 cucharada de pimentón, sal y un trocito de guindilla. Volvemos a batir y vamos rectificando el punto de sal, el picante de la guindilla y el vinagre al gusto.

Si nos ha quedado una salsa muy líquida podemos darle más cuerpo añadiendo alguna rebanada extra de pan seco y algunas avellanas y almendras más (los frutos secos extra harán que nuestra salsa se vuelva más blanquecina).
Por el contrario, si nos encontramos ante una masa densa le ayudaremos a ganar untuosidad con más aceite de oliva y/o agua.

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Paso 4

¡Por fin tenemos la salsa lista y a nuestro gusto! Es el momento de servirla en un bol o salsera bonita para empezar a disfrutar de esta delicia.

Como os he comentado antes, podéis acompañar vuestros platos de verduras (como los calçots), de carne y de pescado con esta estupenda salsa.
Condimentará los platos más sencillos, convirtiéndolos en una comida sabrosa, saludable y completa.

Otra forma de degustar el Romesco es dipeando, que no es otra cosa que mojar/untar pan, picos, aperitivos, snacks, crudités…¡o lo que se os ocurra! en la salsa y llevarnoslo directamente a la boca.

¡Eh…pero que mojar el dedo no vale!

Recipe_4

En casa nos estamos poniendo las botas con el Romesco…¡Le gusta a toda la familia!

Y lo mejor de todo es que no lleva nada de conservantes ni aditivos. Es una salsa elaborada de forma 100% natural y totalmente casera.
Por este motivo, si la preparáis pensad en consumirla de forma rápida para que no se oxide ni se desligue. No la dejéis abandonada en la nevera si no habéis tenido la precaución de envasarla al vacío en un bote de conserva al baño maría.

¿Y tú, a qué esperas para ponerte manos a la obra y prepararla?

Delicious and nutritious'''

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